Con todo esto, sacar rentabilidad a nuestros ahorros se ha vuelto más que difícil. Pero si miramos un poco más lejos de lo habitual (con vista en el medio o largo plazo), nos marcamos objetivos claros (jubilación, estudios de los hijos, reducir el plazo de la hipoteca, crear un patrimonio para disfrutar más adelante, etc.) y hacemos una planificación correcta, el éxito está asegurado. Y es que tal y como están las cosas, no nos queda más remedio que tomar la decisión de convertirnos en inversores para evitar que nuestros ahorros se esfumen.
¿Qué factores debemos considerar para dar el paso de ahorrador a inversor?
1. ¿Cuál es tu objetivo?
Lo primero que tienes que plantearte para pasar de ahorrador a inversor es, para que quieres ahorrar. Solo sabiendo esto vas a poder determinar qué cantidad de dinero necesitas conseguir, que cantidad de ahorro tendrás que aportar, qué margen de tiempo (horizonte temporal) has de considerar y que estrategia de inversión utilizar.
No hay viento favorable para el que no sabe a donde va. – Séneca
2. Cuidado con los enemigos invisibles del ahorro.
En una situación como la actual con tipos de interés rozando el cero, algo que va a durar, ya no sirven opciones conservadoras como los depósitos. El que no invierta está condenado a ver reducido su dinero en el futuro por efecto de la inflación. La fiscalidad de los productos de ahorro también es importante. Dinamita algunos productos, como por ejemplo, los planes de Pensiones. ¿Sabes que hay productos que permiten la exención fiscal?
3. Se constante.
La mayor parte de la inversión conviene hacerla en renta variable, haciendo aportaciones periódicas para reducir el riesgo. Hemos de considerar estas aportaciones como un gasto mensual más y ser constantes. Comienza lo antes posible para tener más años de recorrido y disminuir más el riesgo.
4. Tu esfuerzo será recompensado si buscas rentabilidades adecuadas.
Nunca es tarde para empezar a invertir. Hoy en día la esperanza de vida es muy alta por lo que una persona de 50 años todavía tiene muchos años por delante para poder invertir. Si solo ahorras pero no inviertes, en esos años tu dinero perderá mucho valor por efecto de la inflación. La rentabilidad siempre debe superar a la inflación, gatos e impuestos para ver crecer tu dinero. Aspira a rentabilidades del 8%, 10%, 12%, etc.
5. ¿Dónde obtengo esas rentabilidades?
Invirtiendo en renta variable global (bolsa), bien diversificada a través de productos que te proporcionen ventajas fiscales con diferimiento o exención del pago de impuestos. El riesgo se minimiza si invertimos en muchos valores, de diferentes sectores y en distintas zonas geográficas (diferentes economías). Diversifica, diversifica, diversifica.
6. La importancia del largo plazo en el camino de ahorrador a inversor..
La bolsa a largo plazo es segura y rentable. A corto plazo, corres riesgos. En plazos cortos se pueden registrar rentabilidades negativas pero si el horizonte temporal de inversión es largo esas perdidas se compensan por el potencial de rentabilidad que puede registrar al haber asumido más riesgo.
7. Tendrás momentos de pánico en que querrás vender.
Tienes que hacerte inmune a las oscilaciones del mercado y mantener tu inversión. Es más rentable que estar entrando y saliendo del mercado. Es un error habitual tomar la decisión de vender tras haber sufrido días de fuertes caídas. Ten en cuenta que después de un mes o trimestre de fuertes caídas en Bolsa suele venir una recuperación fuerte, por lo que te habrás perdido la recuperación.
8. Revisa tu inversión periódicamente.
Tus circunstancias personales o las del mercado financiero pueden cambiar por lo que es conveniente hacer un seguimiento anual por si alguna situación inesperadas nos obliga a cambiar el plan. Hay un gran abanico de productos financieros y decidir cuál se ajusta a las necesidades del inversor y el momento del mercado puede ser complicado. Por eso hay que conocer bien los riesgos y ventajas que ofrecen cada uno de ellos.
9. Siempre acompañado de un buen consultor financiero.
Acompáñate de un experto que te asesore para planificar el futuro que quieres y proteger lo que más te importa.
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