Hay diferentes motivos que nos mueven hacia el ahorro:
1. La insostenibilidad del Sistema Público de Pensiones.
Nos lo llevan avisando desde hace tiempo: el sistema público de pensiones no da más de sí y se recomienda el uso de planes de ahorro privados que lo complementen.
Poco a poco la situación se va poniendo más tensa. Para empezar hay un desconocimiento mayoritario sobre como calcular la pensión pública que nos va a quedar y los factores que influyen en dicho cálculo. Además pasamos por momentos de crisis económica y sanitaria, sin olvidar que vivimos muchos años y eso pude suponer un problema si no se gestiona bien el ahorro. Un cúmulo de inconvenientes que hacen que las pensiones públicas estén envueltas en un halo de incertidumbre y se antojen insuficientes para garantizar una jubilación placentera
Según el INE en 2033 habrá 49 millones de habitantes en España y 1 de cada 4 será mayor de 65 años.
2. Aumento de la longevidad. Viviremos 100 años ..
Una de las preocupaciones al acercarnos a la edad de jubilación es obtener una pensión que, por lo menos, mantenga nuestro poder adquisitivo de los últimos años, de tal forma que el retiro no perjudique nuestro estilo y calidad de vida. Pero resulta que cada vez vivimos más años y este incremento de la esperanza de vida merma la capacidad del sistema público de pensiones para mantenernos una vez ya no estemos activos.
Por lo tanto, si no queremos quedarnos cortos de ingresos para cubrir esa larga etapa y privarnos de unas condiciones de vida placenteras, debemos pensar en ahorrar por nuestra cuenta para complementar esa falta de capacidad del Estado y uno ser totalmente dependientes del mismo.
Como dato, puedes ver este gráfico donde según informe del 2018 de la Comisión Europea, la “tasa de sustitución” que relaciona el último sueldo recibido con la primera prestación de jubilación, caerá aproximadamente del 83,4% actual al 50% lo que generará una perdida de poder adquisitivo muy grande para los pensionistas del mañana. Somos a días de hoy la excepción de Europa
3. Ventajas fiscales.
Sin duda, son uno de los grandes alicientes. Sobre todo en el caso de los PIAS (plan individual de ahorro sistemático), donde solamente se tributa por los beneficios que obtienes cuando retiras tu dinero y puedes estar exento de tributar si en el momento del rescate lo conviertes en una renta vitalicia. El ahorrador tiene plena libertad para elegir qué momento es el más oportuno para rescatar el capital. Además, para verse beneficiado de esta ventaja, en este tipo de plan, la ley solo establece dos requisitos a cumplir. El primero es estar al menos 5 años sin disponer de ese capital y el segundo, que la aportación máxima anual al plan sea de 8.000 euros con un máximo de 240.000 euros aportados en toda la vida del plan..
4. Libertad en las aportaciones al plan.
Tu plan de ahorro lo diriges tú y por tanto tú decides con que periodicidad quieres realizar las aportaciones. Generalmente podrás elegir ahorrar de manera mensual, trimestral, semestral e incluso, anual. Bien es cierto que una aportación mensual será menos costosa y además puede hacer crecer tus ahorros de forma más rápida, obteniendo de esta manera una rentabilidad más efectiva.
5. Transferencia del capital acumulado (herencia).
En caso de fallecimiento el dinero (el saldo acumulado) se transfiere directamente a tus beneficiarios que podrán cobrarlo en forma de capital (un pago único), en forma de renta (pagos regulares), o bien como una combinación de las dos opciones anteriores. Por lo tanto mediante el ahorro aseguras un futuro mejor para ti y también para los tuyos.
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